¿Alguna vez te ha pasado?
¿Alguna vez te ha pasado que, en tu infancia, llamabas a tu
madre para que ella fuera igual de feliz que tú, mientras le mostrabas aquello
que habías aprendido a hacer…?
¿Alguna vez te ha pasado que, en tu adolescencia, querías
que tu mejor amigo o amiga, estuviera junto a ti, para poder vivir juntos algún
momento especial…?
¿Nunca has sentido la necesidad de compartir con las
personas a las que quieres aquellas cosas que te hacen un poco más feliz?
Pues con una necesidad de estas comenzó a construirse este
que ahora ya no es mi sueño, sino que se ha convertido en NUESTRO SUEÑO.
Todo comenzó un 26 de septiembre de 2006 en el teatro Rialto
de Madrid, por aquel entonces rebautizado como teatro Movistar (por aquello de
quien pone la pasta), eran las 17:30 h cuando, sentados en una butaca de la
segunda fila, Marta y yo comenzamos a escuchar los primeros compases de la que
a partir de aquel momento se iba a convertir en la banda sonora de nuestras
vidas.
Desde mi adolescencia sentía veneración por, el que quizá,
ha sido y será el grupo musical español de mayor éxito en la historia. Me estoy
refiriendo naturalmente a Mecano. Y por supuesto, sabía que desde el 7 de abril
de 2005, se había estrenado un musical basado en las míticas canciones
compuestas por los hermanos Cano.
Pero no sé por qué, hasta aquel día no surgió la posibilidad
de poder viajar a Madrid.
Tras terminar la función, llegaron los comentarios típicos
del momento: – ¿Te ha gustado? – Sí – ¿Y a ti? – Sí ha estado bien… No hubo
mucho más, quizá nos impactó tanto a los dos que salimos como anestesiados,
como rumiando, como si nuestra mente necesitara tiempo para asimilar lo que
realmente habíamos sentido.
Y a partir de ahí y tras pasar las horas y los días, gran
parte de nuestras conversaciones eran: – ¿Te acuerdas de aquel momento en el
musical en el que…? – ¿Te acuerdas de cuando cantaban en el musical la
canción…? Y mucho más cuando íbamos en el coche y sonaba la banda sonora… Nos
encantaba revivirlo, y sólo sabíamos decir. “Tenemos que verlo otra vez”.
Pero claro, como os decía al principio, lo que te hace feliz
te gusta compartirlo con las personas que quieres y nos montamos una excusa
para verlo una segunda vez, en esta ocasión con nuestro amigo Fran. Cada vez
nos gustaba más, nos reíamos más, nos emocionábamos más…
Y de esa segunda vez surgió una tercera, una cuarta, una
quinta… Lo vimos con nuestras madres, tíos, primos.... Fuimos a funciones
especiales en las que se despedían actores, finales de temporada…
Como ya os he dicho antes la banda sonora del musical se convirtió
en la de nuestras vidas. En mi llamada diaria a Marta cuando llegaba del
trabajo, siempre que ella descolgaba yo le cantaba “Oh,oh,oh,oh… quiero estar
junta a ti”, y de ahí hasta tal punto que sonó el día de nuestra boda y sonó en
casa el día del nacimiento de Celia mientras Marta estaba de parto.
Como os podéis imaginar, siempre me acompañaba cuando salía
a correr, y no sé el motivo, pero al escuchar las canciones siempre me
imaginaba el poder representar esta obra alguna vez, el poder ser alguna vez
protagonista de ella de alguna manera (y eso que el mundo del teatro nunca me
había apasionado… hasta el momento).
Desde entonces, y gracias al “destino” y a su “fuerza”, Hoy
no me Puedo Levantar fue la excusa perfecta para “engañar” a los alumnos de 4º
ESO del Colegio San Agustín de la Promoción 2009 y convencerles para que
hicieran una representación del musical con el fin de sacar dinero para su
viaje de fin de curso. A nuestro nivel de principiantes, fue todo un éxito,
pero me prometí a mí mismo desde aquel día, que en un futuro no muy lejano,
habría que repetirlo con más medios y más experiencia.
Esa fue la semilla de la que hoy es nuestra compañía y de la
que todos sabéis ya parte de su historia.
Así comenzó la construcción de ese sueño del que falta sólo
una semana para hacerlo realidad, un sueño que comenzó siendo mío pero que
ahora es nuestro, es de todos, es de AIRENUEVO.
En este, nuestro viaje, han sido muchas las personas que se
han bajado del tren y otras las que se van subiendo, yo quiero deciros que
tengo la esperanza que el viaje no terminé aquí, que sea infinito, por lo que
os pido que no os soltéis la mano que yo intentaré estar siempre ahí, a vuestro
lado, cuidando que el viento no nos despeine ni el flequillo, porque con la
ilusión, con el trabajo de todos al final conseguiremos que nuestras almas se
fundan en un mismo corazón.
PD: Nunca olvidéis que lo más importante en la vida (y en
nuestra compañía) son las personas.
Por: Jose Manuel Monge Cantillana (Director de CTM "AIRENUEVO")
No hay comentarios:
Publicar un comentario